LA CONDESA DESCALZA

Una confesión un poco bizarra: Me encanta Esperanza Aguirre.
Parece un personaje salido de una novela mezcla de Conrad y Corín Tellado. La señora condesa de Murillo es una heroína castiza y glamurosa, roza siempre la cutrez más extrema con un desparpajo digno de mejores causas.
Sin tener carisma, ni inteligencia ni saber político es lo único que le queda al PP para no caer en el negro destino de la UCD.
Además la suerte, o la divina providencia que decía Franco, está con ella. No hay helicóptero ni ataque terrorista, huracán o lluvia ácida que pueda afectarla.
Con un mohín retrechero se quita sus zapatos y condesa descalza pisando charcos de sangre huye a velocidad 3G sin que sufra su rimel ni se arrugue su chanel, pero dejando a su suerte a séquito y criados, sin mirar atrás, como una verdadera heroína debe ser.
La condesa, hábil en el cuerpo a cuerpo, no desdeña trocarse en maruja de corrala si le tocan un Cajamadrid o le acusan de montar un remedo castizo de la KGB.
Una mujer de tan firmes convicciones democráticas que se le llena la boca con la palabra asesino dirigido al Che o Castro, pero con la suficiente capacidad mental para no dirigirle el mismo desagrable epiteto a Franco, cuya fundación subvenciona con dineros públicos, como debe ser, que matar rojos como va a ser lo mismo que matar personas.
Santa profeta, mujer ilustrada, lideresa sublime, no concibo como no se rinden ya todos sus detractores y reconocen que sin ella no puede ser ni se concibe ni España, ni Madrid ni Villaverde Bajo y mucho menos barrio, Tetuán, el segundo Quito...