ET SEMPER VIRGEN, MARIA

El Vaticano estrena el domingo 26 de noviembre por primera vez en su historia una película, que es además una superproducción, y que tiene el original título de Natividad, y que oh sorpresa, según la sinopsis de la productora, trata de "el arduo camino de dos personas, María y José, un embarazo milagroso y un nacimiento que cambió el curso de la historia, el nacimiento de Jesús".
Los guionistas al parecer han sido San Lucas y San Mateos, que no se si recogerán premio alguno si los meapilas de Hollywood les dan un oscar. Lo novedoso de esta versión, que nunca se ha llevado al cine, bueno unas dos o tres mil veces, está en que se han seguido al pie de la letra los evangelios de estos dos señores, los únicos que hablaron del nacimiento de Jesús, y que fue un vulgar plagio, tipo Ana Rosa Quintana, del culto a Mitra.
Pero como patrocina el Vaticano, la peli se estrenará en los multicines Pablo VI, con nada menos que 7000 invitados. Entre ellos la directora del engendro, la canadiense Catherine Hardwicke, los productores y los protagonistas masculinos, Shohreh Aghdashloo, que hace de Herodes y Oscar Isaac, que es San José.
¿Y la actriz que hace de María? Pues como debe ser un papel un poco secundario, apenas debe salir, pues no le han invitado. La pobre Keisha Castle-Hughes que tiene sólo dieciseis años, y que ya salió un ratito en la Venganza de los Siht, como reina Apailana,no ha sido invitada al estreno, porque ha cometido el delito imperdonable de quedarse embarazada.
Pero donde se ha visto, una virgen de 16 años, madre soltera...
Lo raro no es que no la inviten al estreno, sino que no la lapiden en la puerta del Vaticano, o no le cambien la cara con photoshop.
Lo curioso es que solo un evangelio, el de San Lucas, considera esa virginidad de María como incuestionable. Y en los primeros tiempos del cristianismo ni se planteaba. Hasta el Concilio de Calcedonia de 451 DC no se promulgó como acto de fe esa virginidad, que sin embargo no fue muy aceptada. Y además había versiones, que sí, que a Jesús lo concibió virgen, pero luego, hala, ancha es Castilla, a copular...
Y fue necesario el II Concilio de Constantinopla del 825 en el que se afirmo el semper virgen, osea que no lo cató...
Yo estoy de acuerdo con estos santos doctores, pero por otros motivos. Seguro que no conoció varón, pero, porque la Virgen María, también entendía...